jueves, 12 de abril de 2012

PAPAMOSCAS COLLARINO (Ficedula albicollis)



Con una longitud de trece centímetros, cuya descripción es: en el macho, negro por arriba y blanco por debajo, parecido al Papamoscas Cerrojillo, pero su frente es más blanca y con un collar completo, blanco en torno al cuello y, una mancha blanca grisácea y área blanca de las alas más extensas. Aunque el macho es parecido al cerrojillo, las hembras del collarino y los inmaduros no se diferencian , sobre el terreno.
El papamoscas collarino, inverna en África central y occidental y, regresan a nuestro continente a finales de abril y principios de mayo; comúnmente aparece como migrador en el SE de Europa -en las islas griegas-, en Creta; en Italia.
Cuando llegan a los territorios de cría, la hembra es atraída por el macho al hueco escogido para el establecimiento del nido. Estas pautas de atracción las hacen por medio del canto y de diversas señales visuales y, una serie de movimientos alrededor de la bertura de la cavidad, extendiendo la cola y las alas.
Es nido es una taza de tamaño variable según el emplazamiento; de hierba, ramitas delgadas, raíces y partes pelosas de las plantas; tapizado con pequeñas plumas y hojas secas. Lo construyen ambos progenitores, pero la que aporta más trabajo, es la hembra.
En este nido la hembra deposita de cuatro a cinco huevos, de color azul muy pálido, azul verdoso; subelípticos, lisos y sin brillo. Los huevos son incubados sólo por la hembra durante unos quince días.
El polluelo nace nidícola y con plumón en la cabeza, espalda y muslos, largo y escaso. Su boca es amarillo naranja. Las comisuras bucales amarillo blancuzcas.
Esta especie suele criar también en la cajas anideras, cuando se les ofrecen.

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